La “heartwide web”

Me gusta pensar en la “web” como un entramado de relaciones. Ya sé que esta palabra traslada la mente a Internet, el invento reciente que tanto nos ha cambiado la vida, sobre todo a partir de una generación. Entre la infinidad de posibilidades que abre, está la de conectar a personas, sin límite, a escala planetaria, permanente y ubicuamente. No voy a extenderme con el fenómeno de las redes sociales en cualquiera de sus formas, ni me voy a ensañar con la estulticia de quienes demuestran no saber qué es la amistad cuando afirman que tienen “quinientos amigos en Facebook”.

Mi reflexión va orientada a esa idea de “entramado de relaciones”, ese patrimonio que construimos a lo largo de la vida y que lo sostienen las personas que entran en un círculo de afecto y compromiso y se mantienen en él, a veces de por vida. Me cuesta trabajo utilizar la palabra “amistad”, porque con ella se hace referencia a cosas tremendamente distintas: la usamos ya sea para hablar de alguien a quien apenas se conoce, pero con quien a veces se conversa, y también con quien se siente el compromiso y la conexión propia de un miembro de la familia. Por eso recurro a las ideas de “afecto” y “compromiso” que me parecen más precisas. Esa “web”, la de verdad, hace posible lo imposible…

El tipo y modelo de barco que llevamos salió de nuestra web afectiva, cuando nuestro amigo Jaume Cortés Boada (Bionic) nos dijo sin pestañear que no encontraríamos mejor opción. Y tenía razón… Haber dado la vuelta al mundo en uno igual le daba mucha credibilidad. Luego han ido surgiendo pequeñas “goteras” que se han ido resolviendo, a veces improvisando y otras recurriendo al “oráculo” Jesús (Ilusión), cuyas millas a sus espaldas bien completarían varias vueltas al mundo, y que, aunque se gana la vida como economista tiene mente de ingeniero y corazón de navegante. Las pegas eléctricas siempre terminan en una conversación con Rubén, no sólo porque conoce la solución y sabe explicarla, sino porque da igual de qué hablemos, siempre terminamos riéndonos como niños.

Al salir de Madrid, el “pilot” con información de la zona por la que íbamos a navegar no había llegado. Se retrasó más de lo previsto y se nos quedó atrás. Juli fue a buscarlo por mí con la promesa de mandárnoslo a la oficina de correos de alguna ciudad que visitáramos, conservarlo hasta nuestro regreso o de traérnoslo a la primera oportunidad que tuviera. Pero pacientemente nos ha venido fotografiando las páginas del libro según las íbamos necesitando, para enviarlas por whatsapp. Y lo ha hecho como si estuviera “de guardia”, siempre atento a nuestra petición de información para responder con la mayor inmediatez.

La palabra “extranjero” ha perdido para nosotros su contundencia gracias a la red internacional de apoyo que nos ofreció Nagger para posibles situaciones de emergencia. En tales casos, si alguien necesitara información sobre nosotros, localizaría a la persona de contacto que hemos determinado: Laura, que nos conoce bien, y no escatimará esfuerzo. Como no lo escatimó Almudena viniendo a comer con nosotros el día que partíamos de Madrid, y traernos la luz de las velas que convierten las noches en “veladas”.

Antes de salir, Yoli nos acogió en su casa para hacer las pruebas de comunicación satelital, e Ignacio y Susana nos cobijaron en la suya en uno de los días más difíciles que precedieron a nuestra salida, cuando aquella mudanza sin destino nos doblegó sin compasión. Y Ana, que vació armarios, hizo sitio en donde no lo había, y nos integró en su paisaje doméstico con la naturalidad de lo normal. En todos los casos no solo nos abrieron sus casas: nos calentaron con las palabras de apoyo que más necesitábamos cuando más frío empezábamos a sentir.

Y lo más importante… cada vez que hemos sentido la necesidad de ese calor que solo se encuentra con los tuyos, al abrigo de la tribu, entre quienes te entienden sin necesidad de explicarte, codo a codo con los que llevan la misma estampa cultural en su acerbo y sus genes, basta con una llamada a Juanma, a Ponzoa o a cualquiera de la familia -sanguínea o vital- para sentirnos cerca, da igual la distancia, el tiempo o la inclemencia que pueda existir entre nosotros.Ellos están en el centro de la web, de nuestra web. Quizá supongan lo importantes que son para nosotros, aunque ese conocimiento no lo tendrán en su plena dimensión hasta que se alejen y tengan la oportunidad de valorar lo que esa web significa y hasta qué punto es fundamental. Creo que dicho descubrimiento es imposible -o muy difícil- entre la inercia de los hábitos cotidianos, cuando parece que todo está garantizado. Como si hubiera algo garantizado en la vida…

Ellos están en el centro de la web, de nuestra web. Quizá supongan lo importantes que son para nosotros, aunque ese conocimiento no lo tendrán en su plena dimensión hasta que se alejen y tengan la oportunidad de valorar lo que esa web significa y hasta qué punto es fundamental. Creo que dicho descubrimiento es imposible -o muy difícil- entre la inercia de los hábitos cotidianos, cuando parece que todo está garantizado. Como si hubiera algo garantizado en la vida…

2 comentarios sobre “La “heartwide web”

  1. Buenas noches pareja de navegantes. Me encanta formar parte de esta web afectiva y tambien me encanta la forma en que describis vuestros sentimientos. Sin duda las largas horas bajo la cúpula celeste os hacen mucho más sensible y os brindan nuevas oportunidades a vuestros corazones para expresaros con tanta dulzura. Estamos ya con muchas ganas de extrecharos entre nuestros brazos y tan solo habéis empezado.

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