Recorriendo Cerdeña por el este

Dejamos Palau por la popa para continuar rumbo sur con el objetivo de, en algún momento, llegar a Sicilia para pasar allí la temporada de invierno. Al estar más al sur nos aseguraremos un clima más benigno, con temperaturas más cálidas y menos precipitaciones. La idea es ir tocando costa, descubriendo esta isla que, por mediterránea, parece tan nuestra como las Baleares.

Con un viento por la aleta de babor, llegamos a Olbia antes de lo esperado. Al contrario que Palau, ciudad construida en los años 50 del pasado siglo, Olbia tiene mucha historia detrás. Como puerto natural que es, tuvo asentamientos desde la prehistoria y fenicios, cartagineses, griegos y romanos dejaron sus vestigios en la zona. Merece la pena visitar su museo arqueológico y sus dos iglesias románicas bien conservadas.

Es en esta ciudad donde probamos el spritz, bebida-aperitivo de moda en toda Italia, hecha con dos partes Aperitol , otras dos de vino espumoso o cava y una parte de soda o agua con gas… curioso, ¡pero donde esté una buena cerveza! También descubrimos la Fragola, una especie de “paella” italiana, que hacen con pasta del tamaño del arroz y frutti di mare ¡riquísima!

En el muelle público donde estábamos atracados, teníamos de vecino a Rufus, patrón sudafricano al mando de un CMD de 72 pies cuyo armador, alemán, le va diciendo a dónde debe llevarle el barco. Nos propuso que le acompañáramos como tripulación de apoyo hasta el siguiente puerto, hacia el norte; pero debíamos esperar un par de días más en Olbia, cosa que trastocaba nuestro plan de seguir haciendo sur. Declinamos la oferta, pero tuvimos una agradabilísima conversación con él, que nos cayó muy bien.

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