Reflexiones sobre la salida

No es lo mismo una mudanza que desmontar una casa. El cierre de nuestro hogar en la Rozas resultó muy duro porque cada cajón que se abría, incluso los que tenían objetos sin importancia a los que nunca se les había prestado atención, desvelaban a la luz del desmontaje un montón de recuerdos que tenían escondidos entre sus rasgos. Fue como presenciar nuestra propia vida, o al menos una etapa preciosa de ella: la de nuestros hijos como niños, la de nuestros años juntos, la de nuestro primer hogar compartido. Fue una verdadera batidora de emociones que nos dejó muy tocados.

El verano fue extraño: la muerte de Vicente, la enfermedad de Manu, el tiempo que parecía volar y detenerse como impulsado por un capricho desconocido, incomprensible.

Nunca habíamos tenido una sensación de “homeless” como la que tuvimos en el mes de septiembre, cuando caminábamos por las calles de una ciudad que, siendo la nuestra, la sentíamos como extraña. La madre de Paloma nos acogió como es ella, con todo su cariño, pero no dejábamos de sentir que estábamos sin casa, lejos ya, sin aún habernos ido. Fue todo muy extraño. Y finalmente Paloma se rompió un dedo del pie; creo que ambos tuvimos la misma tentación de considerarlo un mal presagio para el inicio de nuestra nueva vida, aunque sin decirnos nada el uno al otro, con esa complicidad silenciosa que nunca he experimentado con nadie más que con ella, los dos decidimos no interpretarlo más que como lo que era: un desafortunado accidente.

Los primeros días abordo fueron de reparaciones, mantenimiento y puesta a punto de última hora. Hasta que llegó el momento de salir del que había sido nuestro primer y único puerto: Marina Internacional de Torrevieja. Hubo sorpresas agradables: la gerente (Trini) nos despidió con una emoción que no esperábamos y que nos conmovió; nuestro amigo Alberto nos tocó las bocinas en un adios que no quisimos que fuera el definitivo porque a bordo del Alendoy iba yo solo. Paloma haría el recorrido hasta Alicante con su coche que se llevaría Manu a Madrid después del fin de semana que vino a pasar con nosotros.

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